¿Quién dijo que el embarazo y el sexo no van de la mano? Cuando el embarazo transcurre con normalidad y no existe ninguna indicación médica que lo impida, la vida sexual puede seguir siendo parte de la rutina de la pareja. A medida que la panza crece, algunas posiciones resultan más cómodas y permiten disfrutar de la intimidad con mayor tranquilidad.
La clave está en escuchar al cuerpo, hablar con la pareja y encontrar las posiciones que hagan que ambos se sientan cómodos.
Misionero clásico
Durante los primeros meses del embarazo, esta suele ser una de las posiciones favoritas de muchas parejas. El contacto visual, los besos y las caricias hacen que el momento sea todavía más íntimo.
A medida que avanza la gestación, colocar almohadas detrás de la espalda puede ayudar a encontrar una postura más cómoda. Si el peso de la pareja comienza a resultar incómodo, siempre es posible hacer pequeñas modificaciones para seguir disfrutando sin ejercer presión sobre la panza.
Misionero adaptado
Con un pequeño cambio, esta posición puede seguir siendo muy cómoda durante gran parte del embarazo.
El uso de almohadas y un mejor apoyo del cuerpo permiten mantener la cercanía sin generar molestias. Además, deja espacio para las caricias y para disfrutar del momento con calma, conexión y mucha complicidad.
Cucharita o de lado
Es una de las posiciones más cómodas durante todo el embarazo, especialmente cuando la panza ya es más grande.
Al estar ambos de lado, disminuye la presión sobre el abdomen y resulta más fácil relajarse. Si hace falta, unas almohadas entre las piernas o debajo de la panza aportan un extra de comodidad.
Mujer arriba
Esta posición permite que la embarazada tenga mayor control sobre el ritmo, los movimientos y la profundidad de la penetración.
Al no haber presión sobre la panza, muchas mujeres se sienten más cómodas y pueden encontrar fácilmente la postura que mejor se adapte a su cuerpo. Además, la cercanía favorece los besos, las miradas y las caricias durante toda la relación.
Perrito o en cuatro
Especialmente en los últimos meses del embarazo, esta posición puede resultar muy cómoda porque evita ejercer presión sobre el abdomen.
Si es necesario, unas almohadas ayudan a sostener mejor el cuerpo y a aliviar la tensión en la espalda o las rodillas. Como la penetración puede sentirse más intensa, lo ideal es mantener una buena comunicación y adaptar el ritmo según la comodidad de ambos.
Montura lateral
Esta posición combina comodidad, relajación e intimidad, siendo una excelente alternativa para quienes prefieren movimientos más suaves.
Al permanecer acostados de lado, el cuerpo descansa más y la futura mamá hace menos esfuerzo físico. Si lo consideran necesario, pueden usar almohadas para elevar levemente el torso y encontrar una postura todavía más cómoda.
Lo más importante es la comodidad
No existe una posición perfecta para todas las embarazadas. Cada embarazo es diferente y el cuerpo cambia con el paso de las semanas.
Más que seguir reglas, lo importante es respetar los propios límites, adaptar las posiciones cuando sea necesario y disfrutar de este momento con diálogo, cariño y complicidad. Así, la intimidad puede seguir fortaleciendo el vínculo de la pareja durante toda la gestación.
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