Cuando se trata de sexo oral, nada arruina más el momento que la preocupación por los dientes. Y, al mismo tiempo, nada lo vuelve más intenso que alguien que sabe usar la boca con suavidad, intención y control. El secreto no está en técnicas complicadas: está en los labios, la relajación y la presencia. Cuando entiendes eso, todo se vuelve más natural, más suave y mucho más caliente.
• Labios primero, siempre
El labio es el que crea la sensación suave. Cuando envuelve bien, el diente directamente desaparece del camino.
• La relajación es el truco invisible
Boca tensa levanta el labio y deja espacio para que aparezcan los dientes. Boca relajada = contacto seguro y placentero.
• Deja que los labios guíen el movimiento
Son los labios los que marcan el ritmo. La mandíbula solo acompaña, suave, sin presionar.
• Elegí el ángulo que mejor encaje con tu cuerpo
La comodidad lo cambia todo. Cuando la posición favorece, los labios cubren mejor y el placer se intensifica.
• Labios bien húmedos
La hidratación hace que el movimiento fluya y ayuda a mantener la forma correcta sin esfuerzo.
• Ritmo consciente = cero accidentes
Cuanto más calma y presente estés, mejor trabajan los labios y más fácil es mantener todo bajo control.
• La confianza hace milagros
Quien se siente segura con su cuerpo transmite seguridad, y eso vuelve todo más natural, más intenso y más caliente.
El peligro de la “palanca” durante el oral
Muchos hombres tienen el hábito de agarrar la nuca y empujar la cabeza de quien está haciendo oral, usando la fuerza como si fuera una palanca. Pero eso, además de innecesario, puede ser riesgoso. Al perder el control del movimiento, la otra persona puede ahogarse, quedarse sin aire o cerrar los dientes de forma involuntaria, lastimando a ambos y rompiendo el clima.
La regla es simple:
participación es placentera; presión es peligrosa.
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