El color del semen puede variar mucho más de lo que imagina la mayoría —y muchas de esas variaciones son totalmente normales. Otras, sin embargo, pueden ser señales de que algo en el cuerpo merece atención. Entender estos cambios es clave para la salud sexual y reproductiva.
A continuación, te contamos cuáles son los principales colores, sus posibles causas y en qué casos conviene consultar a un médico.
Semen blanco o blanco grisáceo
Es el color más común.
Generalmente indica que todo está normal. La tonalidad puede variar según la hidratación, la alimentación y la frecuencia de eyaculación.
Semen amarillento o levemente amarillo
Puede aparecer por distintos motivos:
• Períodos prolongados sin eyacular: el semen se vuelve más concentrado.
• Presencia de orina residual: es común cuando la eyaculación ocurre poco después de orinar.
• Alimentos y suplementos: ajo, cebolla, vitaminas del complejo B y beta caroteno pueden alterar el color.
• Infección: si el color es muy amarillo, con olor fuerte o dolor, puede ser señal de infección urinaria o prostatitis.
Semen verdoso
No es habitual.
Cuando ocurre, generalmente sugiere una infección, especialmente si viene acompañado de olor diferente, ardor o molestias.
En estos casos, es importante consultar con un urólogo.
Semen rosado o rojizo
Puede indicar presencia de sangre (hemospermia).
Las causas pueden variar:
• Irritación después de actividad física intensa
• Secuelas de procedimientos médicos
• Pequeños vasos sanguíneos rotos
• Infección o inflamación de la próstata
• Cálculos renales
• En hombres mayores de 40 años, puede requerir una evaluación más profunda
En la mayoría de los casos no es grave, pero si persiste, es necesaria una consulta médica.
Semen marrón o color óxido
Generalmente indica sangre antigua mezclada con el semen.
Puede ocurrir tras varios días sin eyacular, después de un golpe en la zona o por procesos inflamatorios.
Si continúa apareciendo, conviene investigarlo.
Semen transparente o demasiado líquido
Cuando el semen es casi incoloro y muy fluido, puede deberse a:
• Eyaculaciones muy frecuentes
• Baja concentración de espermatozoides
• Bajo nivel de proteínas en el líquido seminal
• Alteraciones hormonales
Si el cambio persiste y se acompaña de dificultad para lograr un embarazo, un estudio médico puede ayudar.
¿Cuándo consultar a un médico?
Busca orientación profesional si aparece alguno de estos síntomas:
• Presencia recurrente de sangre en el semen
• Dolor, ardor o fiebre
• Olor muy fuerte o cambio repentino en el aspecto
• Semen persistentemente verdoso o muy amarillento
• Cambios acompañados de disminución del deseo sexual o alteraciones hormonales
Cómo mantener el semen saludable
• Beber suficiente agua a lo largo del día
• Mantener una alimentación equilibrada
• Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol
• Reducir el estrés y cuidar el descanso
• Mantener una vida sexual activa
• Realizar controles médicos de rutina, especialmente después de los 40 años
Conocer y cuidar la salud sexual también es parte del bienestar.
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