El mejor en el universo del sexo!

Confesiones de un Sumiso: Me Cogió una Mujer Dominante

Hacía tiempo que no me cruzaba con una mujer depredadora de verdad — de esas que están buenísimas, seguras y entran a un lugar mandando en todo.

Nos encontramos en un rooftop. Sin vueltas. En medio de la charla sobre fetiches me lo tiró de una: quería cogerme con arnés y que la llamara señora, reina y dueña mientras me usaba.

Ella tenía 36. Yo, 24.
Me sentí como el pibe que encontró el billete dorado.

Lo que me partió la cabeza fue el contraste: pinta de ejecutiva impecable, postura de jefa que no acepta un no. Piel morena clara, pelo castaño ondulado hasta los hombros, ojos color miel y una boca roja hecha para morder. Cuerpo de guitarra dentro de un look corporativo que gritaba guita.

Lo confirmé cuando me pasó a buscar con un auto importado.

No hubo cena romántica.
Terminamos en un parque de diversiones medio venido abajo, riéndonos, tomando, compitiendo en el tiro al blanco como dos pendejos con la calentura acumulada.
Después fuimos a mi casa.

— Hoy el plato principal sos vos.

Nunca una frase me sonó tan porno.

Yo estaba acostumbrado a dominantes más alternativas — góticas, borcegos, delineado corrido, actitud rebelde. Ella no. Tenía cara de CEO y energía de súcubo.

Y mandaba.

Nada arrancó sin una orden.

Primero masajearle la espalda. Después los pies. Recién ahí abrió las piernas y me dejó llegar a esa concha mojada que le chupé como si fuera lo último frío en un verano de cuarenta grados.

Usaba mi boca como si fuera un juguete. Me agarraba de la cabeza, me daba un beso con su propio gusto y me mandaba volver a su concha.

Cuando acabó, temblaba en mis manos.

Después me tocó a mí ser el objeto.

Me puso de pie, brazos atrás, me dejó el culo marcado con las uñas mientras me chupaba la pija. Me decía putito, su juguete, su sumiso.

Yo estaba en el cielo, con la pija latiendo, a punto de acabar solo por escucharla.

Cuando me ató con el cinturón y se montó sin pedir permiso entendí que había encontrado algo raro: una mujer que sabe exactamente lo que quiere hacer con un hombre.

Besos, asfixia suave, mordidas, caricias.
Por momentos me cogía fuerte, por momentos bajaba el ritmo solo para provocarme.

Veinte minutos de un vaivén que parecía una prueba cardíaca.

Me ordenó acabar adentro.
Y obedecí.

Pero el tercer acto…
fue el que me destruyó de verdad.

Que una mujer te penetre es otra lógica.
No es dar placer — es perder el control, es entregarse.

Misionero.
Su cuerpo chiquito pegado al mío, el pelo rozándome la piel, sus manos agarrándome las muñecas, las uñas clavándose en el pecho.

— ¿Te gusta que te coja tu dueña?
— Sí.
— ¿Sos mi buen chico?
— Sí.
— ¿De quién es ese culito?

Y yo contestando sin pensar.

Los gruñidos volviéndose gemidos.
El cuerpo temblando cuando encontraba el punto justo.

Necesitaba tocarla, apretarle el culo, sentirle la cintura, tirarle del pelo, porque darle placer también era parte de mi sumisión.

Besarla. Morderla. Sentir su transpiración.
Escucharla gemir mientras me usaba.

En mi vida diaria controlo todo. Laburo, entreno, decido.
Con ella era solo un cuerpo abierto, entregado, disponible.

Que me cogiera esa mujer era como agua helada en medio de una maratón.

Y ahí entendí: no era el arnés ni el dildo.
Era su presencia.
La forma en que me poseyó.

Mirá la película de Sexy Hot “Beso Negro”, que dio origen a este cuento erótico, y sentí en la piel toda la intensidad y el deseo que envolvió a estos personajes.

Artículos Relacionados

Estrenos de Enero no hotgo.tv

¡Ven a descubrir los estrenos más calientes de enero en HotGo.tv! Mucho trío, ménage, anal, lesbianas y más de 30 videos ardientes te están esperando.

Estrenos de Noviembre en hotgo.tv

¡Noviembre llegó caliente a Hotgo! La serie Swingers estrena episodios semanales llenos de libertad, sexo liberal y educación sexual. Además, las películas con temáticas como cornudo, interracial y sumisión psicodélica prometen despertar todos tus sentidos — prepará las manos y  dale play.

Un Rapidito en la Escalera – Cuento Erótico

Un rapidito en la escalera nunca fue tan delicioso como la que se mandaron Daniel y Luma en este cuento erótico. ¡Puro morbo, orgasmos y provocación!